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Imágenes: preservación o limitación de las memorias

Autora del texto: Débora Claudia Espinosa Montesinos

Introducción

En enero de 2025, el cantante puertorriqueño Bad Bunny, uno de los artistas más influyentes de la actualidad, lanzó su álbum titulado DeBÍ TiRAR MáS FOToS (o DtMF). En 17 canciones aborda temáticas como la migración, la gentrificación en Puerto Rico, los ritmos y características identitarias de la isla, así como el anhelo por el pasado y la nostalgia. En la canción homónima, expresa:

Debí tirar más fotos de cuando te tuve.
Debí darte más beso’ y abrazo’ las vece’ que pude Ey, ojalá que los mío’ nunca se muden (Martínez, 2025, 1m24s).

Así, el puertorriqueño evoca la nostalgia y el arrepentimiento por no haber capturado los momentos significativos con sus seres queridos, sugiriendo implícitamente, la importancia de valorar tanto los momentos como los medios para preservar dichas experiencias.

Foto: Portada del álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS, 2025

Una de las reacciones principales a este disco está directamente relacionada con el mensaje de esta canción. Su impacto cultural y viral se evidenció en la plataforma Tik Tok, donde cientos de usuarios compartieron videos y fotografías de sus seres queridos —personas, animales, incluso lugares— con la canción de fondo, para rememorar aquello que en un pasado tuvieron, que añoran, y que ya no tienen (Sánchez, 2025; Redacción, 2025).

Foto: Captura de pantalla TikTok @badbunny y @zoyliwisg / (Tomada de Sánchez, 2025, 8 de enero)

Si bien, los fenómenos en torno a Bad Bunny y su nuevo disco exceden los objetivos del presente ensayo, me interesa retomar lo ocurrido con el mensaje transmitido con Debí tirar más fotos para reflexionar sobre el papel de las imágenes en nuestra actualidad. Es decir, considero que la expresión en el disco del puertorriqueño y la respuesta que tuvo nos invita a repensar, por ejemplo, cómo concebimos las imágenes, la relación que establecemos entre las fotografías con la identidad y la memoria, así como su vínculo con las nociones de registrar y preservar las experiencias.

En el presente ensayo se busca reflexionar sobre la importancia de las imágenes en la era moderna y, en específico, su uso dentro de las sociedades occidentales contemporáneas en relación con la memoria.1 Ambos tópicos requieren un análisis y reflexión mucho más extensa y profunda, pero la intención es elaborar sobre la paradoja de las imágenes: por un lado, la idea de que son representación de preservación de las realidades; por otro, como pueden limitar la experimentación del mundo a través de diferentes sistemas perceptivos.

La importancia de la imagen y la visión

La importancia de las imágenes remite a la relevancia que se le otorga al sentido de la visión. De acuerdo con Zunzunegui (2010), se han formulado diversas explicaciones en torno al fenómeno de la visión, donde se repiensa desde la relación entre el objeto y el ojo, la luz, el campo visual, la sensibilidad, entre otros factores.

Elabora sobre el sistema perceptual y cuáles son sus implicaciones en la construcción de una imagen.2 Para Zunzunegui, la imagen implica pensar en “un soporte de la comunicación visual en el que se materializa un fragmento del universo perceptivo y que presenta la característica de prolongar su existencia en el curso del tiempo” (2010, p. 22).

La atención que diversos autores han prestado a la visión, la mirada y la percepción en la construcción de las imágenes es un tema recurrente. Además, señalan la diferencia entre visión y mirada. Por ejemplo, Jacques Aumont señala que la noción de mirada permite ir más allá de lo puramente visual, ya que es la mirada la que define la intención y el propósito de la visión. La mirada se relaciona con la atención, pues dentro de un campo visual se designa una zona específica en la que se fija la mirada (Aumont, 1992). Siguiendo esta línea, reflexiona sobre cómo la vista establece nuestra relación con el mundo que nos rodea. Además, distingue entre ver y mirar, ya que mirar implica una elección consciente (Berger, 2000).

Los tres autores coinciden en la importancia de la visión, la mirada y la percepción para los seres humanos. No obstante, Aumont enfatiza que el proceso de percepción de las imágenes, separado de su interpretación, es propio de la especie humana, aunque se cultiva de manera diferente en cada sociedad. En sus palabras: “el papel del ojo es el mismo para todos” (Aumont, 1992, p. 78). A partir de esto, podríamos preguntarnos cómo las diferentes sociedades, tanto occidentales como orientales, atribuyen distintos valores a las imágenes de distinta índole.

Para pensar en los valores otorgados a las imágenes en las sociedades occidentales, podemos retomar las reflexiones de Berger. El autor define imagen como: «una visión que ha sido recreada o reproducida. Es una apariencia, o un conjunto de apariencias, que ha sido separada del lugar y el tiempo en el que apareció por primera vez y que se ha preservado durante unos momentos o unos siglos» (Berger, 2000, p.9-10).

Con base en esta definición podemos identificar algunos de los atributos relacionados con las imágenes. Por ejemplo, las ideas de separación del lugar y tiempo de origen para la preservación o la noción de que a pesar de que son un conjunto de apariencias pueden capturar un momento específico.

La importancia de la imagen y la visión en las sociedades modernas radica en su papel como mediadoras entre la percepción y la construcción del mundo. Con base en los aportes de Zunzunegui, Aumont y Berger podemos reflexionar sobre cómo la imagen no solo es un objeto visual, sino un soporte que materializa fragmentos del universo perceptivo. 

Asimismo, la distinción entre visión y mirada nos permite reconocer que la percepción no es solo un acto fisiológico, sino también un proceso intencional y culturalmente determinado. Finalmente, la definición de imagen propuesta por Berger nos invita a repensar su capacidad de separación del tiempo y el espacio original, así como su valor en la memoria, la comunicación y la producción de significados en distintas sociedades.

Usos dentro de las sociedades contemporáneas: memorias y fotografías

Siguiendo las reflexiones de Raymundo Mier (1995), la historia de la fotografía no sólo implica considerar las transformaciones técnicas y mecánicas, sino que también involucra “la historia de una profunda conmoción de la memora” (p. 81). Incluso, señala que la historia de la fotografía es, en sí misma, una historia de la memoria. Transformación de la conciencia de sí mismo; por otro, la implantación de un “doble e incierto régimen de verdad” (1995, pp. 82-83). Si bien la visión y la mirada eran un elemento de veracidad en el conocimiento del mundo, con la fotografía se consolidó la idea de que la realidad podía ser capturada, conservada y preservada.

En cuanto a la relación entre la fotografía y la memoria, se pueden identificar dos grandes posturas que se pueden vincular con el caso de DtMF. La primera sostiene que la fotografía y la memoria están entrelazadas desde el momento en que la cámara registra algo, ya que la imagen puede traer al presente la confirmación de un pasado (Arfuch, 2020). La segunda, con relación a la aceleración de la experiencia en la Modernidad, plantea que los sistemas digitales fotográficos constituyen una situación de amenazadora amnesia colectiva (Osten, 2008).

La primera postura es la más consolidada, pues se remite al régimen de verdad instaurado con la irrupción de la fotografía, como mencionó Mier. Asimismo, la relación entre fotografía y memoria se vuelve palpable cuando se cruzan diferentes temporalidades. En este sentido, se valora la dimensión testimonial y documental de las fotografías, ya que estas no solo rememoran el pasado, sino que captan aquello que “ha sido” y logran abolir el tiempo y la distancia (Enrico, Garbero y Liponetzky, 2020, pp. 15-16).

Por otro lado, la segunda postura surge con el auge de las fotografías digitales, la facilidad para generar una gran cantidad de fotografías en poco tiempo y la masificación de la cultura visual digital. Retomando la reflexión de Mafrend Osten (2008), podemos señalar que, aunque el proceso que va desde la percepción hasta la recuperación de un recuerdo sigue siendo una incógnita, no se puede negar la existencia de dispositivos de memoria que ayudan a evocar el pasado en diferentes presentes, siendo la fotografía uno de ellos.

Sin embargo, Osten se pregunta específicamente cómo los sistemas digitales alteran la cultura del recuerdo. Uno de los detonantes de su reflexión es el aumento en la capacidad de almacenamiento de datos, ya que estos sistemas facilitan la acumulación masiva de fotografías, lo que, en lugar de favorecer la rememoración, puede propiciar el olvido (Osten, 2008).

Ahora bien, tomando en cuenta ambas posturas, podemos señalar que la fotografía desempeña un papel fundamental en las sociedades contemporáneas por múltiples razones. Una de ellas es la asociación con la memoria y el anhelo por capturar el tiempo. No podemos negar la importancia de estos dispositivos, así como los diferentes usos que tienen las fotografías en la actualidad, es decir, no sólo funcionan como registros emocionales, sino que también son herramientas de información, comunicación, de investigación, entre otras. No obstante, también es importante cuestionar la idea de que a mayor acumulación de fotografías más logramos conservar las experiencias y vivencias del pasado. Si bien Osten nos ayuda a repensar cómo estas prácticas pueden conducir al olvido, también podemos añadir a la reflexión hasta qué punto la obsesión por capturar momentos para recordarlos en el futuro limita la experiencia directa de la vida.

Consideraciones finales

Recapitulando. A lo largo del presente ensayo se reflexionó sobre el papel de las imágenes, las fotografías y la memoria. Podemos rescatar tres puntos principales: el primero, la imagen no sólo es un objeto visual, sino un soporte que materializa fragmentos del universo perceptivo. El segundo, se destacan dos posturas en torno a la relación fotografía-memoria, una que la considera un ancla, una evocación o representación del pasado y otra que advierte sobre los riesgos de la sobreproducción digital de imágenes, que podría generar una amnesia colectiva. La tercera, se planteó la paradoja de la imagen en la era digital: su capacidad para preservar recuerdos y, a la vez, la posibilidad de que su proliferación limite la experiencia directa de la vida.

De igual forma, resulta relevante reflexionar sobre cómo las diferentes tecnologías, tanto análoga como digital, influyen en la construcción de las imágenes. Mientras que la fotografía análoga emplea una película fotosensible que reacciona a la luz y debe ser revelada químicamente para obtener la imagen, la fotografía digital utiliza sensores electrónicos para capturarla en formato digital.

En este sentido, es importante destacar las facilidades que ofrece la tecnología digital para la captura de imágenes en la actualidad. No es imprescindible contar con una cámara profesional, ya que los teléfonos inteligentes permiten tomar una gran cantidad de fotografías de manera sencilla. A diferencia del formato análogo, la fotografía digital posibilita obtener múltiples imágenes en cuestión de segundos, sin necesidad de un proceso químico, y almacenarlas en diversos formatos. De este modo, la impresión de las fotografías deja de ser un requisito y se convierte en una opción.

Tomando en cuenta estas diferencias, la sobreproducción de imágenes digitales en la actualidad es un tema relevante que merece una reflexión continua, ya que implica cuestiones como el almacenamiento, la conservación y la tensión entre la banalización de la producción fotográfica y la glorificación de las imágenes. Además, persiste el papel fundamental de la fotografía en la evocación de la memoria, así como su uso como herramienta de información, comunicación e investigación, entre otras funciones. Por ello, en una sociedad dominada por la cultura visual y la imagen, resulta imprescindible analizar los posibles caminos para construir una relación crítica y reflexiva con las imágenes en la vida cotidiana.

Referencias:

Arfuch, L. (2020). Prólogo. En Enrico, J., Garbero, V. y Liponetzky, T. (comps.),

Fotografía y memoria: huellas del pasado, lecturas desde el presente.

Córdoba: Centro de Estudios Avanzados, 9-14.
Aumont, J. (1992). La imagen. Barcelona: Ediciones Paidós, 21-42. Berger, J., et al. (2000). Modos de ver. Barcelona: Gustavo Gili, 7-34.

Enrico, J., Garbero, V. y Liponetzky, T. (2020). Introducción. Memoria, frente a este mundo herido. En Enrico, J., Garbero, V. y Liponetzky, T. (comps.), Fotografía y memoria: huellas del pasado, lecturas desde el presente. Córdoba: Centro de Estudios Avanzados, 15-22.

Martínez, B. (2025). DtMF [Canción]. En DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Rimas.
Mier, R. (1995). El retrato y la metamorfosis de la memoria. La transformación de la historia en el origen de la fotografía. En Historia y Grafía, vol., 4, 81-109. Osten, M. (2008). La memoria robada. Los sistemas digitales y la destrucción de la cultura del recuerdo. Breve historia del olvido. Madrid: Siruela.

Redacción. (2025, 10 de enero). Bad Bunny nos recuerda… ‘Debí tirar más fotos’: ¿De qué va la tendencia de su canción ‘DtMF’? [en línea]. El Financiero. Recuperado el 23 de febrero de 2025 de https://www.elfinanciero.com.mx/entretenimiento/2025/01/10/bad-bunny- debi-tirar-mas-fotos-de-que-trata-la-tendencia-viral-en-tiktok/

Sánchez, J. (2025, 8 de enero). ‘Debí tirar más fotos’ el trend que creó el último disco de Bad Bunny, ¿De qué trata? [en línea]. El Sol de Puebla. Recuperado el 23 de febrero de 2025 de https://oem.com.mx/elsoldepuebla/tendencias/debi-tirar-mas-fotos-el-trend- que-creo-el-ultimo-disco-de-bad-bunny-de-que-trata-21045460

Zunzunegui, S. (2010). Pensar la imagen. Madrid: Ediciones Cátedra, 61-80.

Notas

1 Considero que existen diversos usos de las imágenes en las sociedades occidentales, no obstante, en el presente ensayo me enfocaré en las fotografías y su relación la memoria.

2 Explica cómo la percepción relaciona un proceso estrictamente fisiológico con las construcciones mentales (Zunzunegui, 2010).

3 Respecto a esto, Berger señala que: La cámara aislaba apariencias instantáneas y, al hacerlo, destruía la idea de que las imágenes eran atemporales (…) la cámara mostraba que la noción de tiempo que pasa era inseparable de la experiencia visual (salvo en las pinturas) (Berger, 2000, p. 18).

4 Al preguntarse “¿No irá unida una nueva dimensión de dispersión de la memoria, superadora de todas las formas conocidas de la amnesia, al almacenaje digital no orientado a la durabilidad?” (Osten, 2008, p. 73), nos invita a cuestionar la acumulación, almacenaje y permanencia.

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